El TDAH no diagnósticado me destrozó la adolescencia
Mis dificultades de aprendizaje ejecutivas y de la atención empezaron a verse a los trece años, cuando empecé a suspender y a necesitar ayuda para estudiar, me aburría en las clases y aunque seguía atendiendo lo que decía el profesor estaba haciendo mientras otra cosa, estudiar sola para mí era algo muy pesado y difícil de sostener. Esto se hizo evidente cuando me quitaron la medicación del TDAH, a los dieciséis años, me costaba mantener la atención cuando estudiaba, aunque estudiara mucho y pusiera interés aprobaba por los pelos o si no suspendía. Lo peor fue al llegar a la universidad sin apoyos ni tratamiento ninguno para el TDAH, suspendí todo, y mi deficiencias atencionales y del control de los impulsos se hicieron más visibles: tenía muchos despistes, olvidaba lo que me decían al otro día, hablaba y actuaba por impulso. Y una una familiar creía que todo esto era pereza. Para mí que me dijeran que era TDAH y ponerme medicación fue una salvación. Pero a la vez pregunto ¿por qué no me lo diagnosticaron antes?, ¿por qué no me ajustaron la medicación en vez de quitarmela? Y aparte de déficit de atención y la hiperactividad también están las conductas disruptivas, que es lo peor: ataques de ira, arrebatos de mal genio, conducta desafiante, agitación psicomotriz y agresividad.
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